Necropolítica de Achille Mbembe
Achille Mbembe, en su obra Necropolítica, desarrolla una crítica profunda a las estructuras de poder que deciden quién puede vivir y quién debe morir, planteando que la soberanía moderna se ejerce a través del control sobre la mortalidad. Este ensayo explora cómo el biopoder, concepto foucaultiano, se combina con el estado de excepción y el racismo para justificar la violencia estatal y colonial. Mbembe argumenta que la política contemporánea opera bajo una lógica necropolítica, donde la muerte se convierte en un instrumento de gobierno, especialmente en contextos de ocupación colonial y guerra.
Mbembe parte de la idea de que la soberanía no solo se ejerce mediante la ley, sino también a través de la capacidad de decidir sobre la vida y la muerte. Retomando a Foucault, señala que el biopoder regula la vida mediante mecanismos como el racismo, que divide a la población entre quienes merecen vivir y quienes pueden ser sacrificados. Sin embargo, Mbembe va más allá al introducir el concepto de necropoder, que describe cómo el Estado y otras formas de poder organizan la muerte en masa, ya sea mediante guerras, ocupaciones o tecnologías de exterminio.
El texto analiza ejemplos históricos y contemporáneos para ilustrar su tesis. Por un lado, examina el colonialismo y el apartheid como sistemas donde la violencia racial y el estado de excepción se normalizan. En estos contextos, la vida de los colonizados es reducida a un estado de "muerte-en-la-vida", donde la humanidad es negada y el terror se utiliza como herramienta de control. Por otro lado, Mbembe aborda la ocupación palestina como un caso paradigmático del necropoder en la actualidad, donde la fragmentación territorial, la vigilancia high-tech y la destrucción de infraestructuras crean un régimen de muerte lenta y sistemática.
Mbembe también explora las guerras contemporáneas, donde la violencia ya no sigue las reglas tradicionales del conflicto entre Estados, sino que se ejerce mediante máquinas de guerra descentralizadas, milicias y tecnologías de precisión. Estas guerras, como las de Kosovo o el Golfo, no buscan la conquista territorial, sino la sumisión total del enemigo, incluso a costa de daños colaterales masivos. En África, por ejemplo, la privatización de la violencia y la explotación de recursos naturales han dado lugar a economías de guerra donde la vida humana carece de valor.
Uno de los aspectos más provocadores del ensayo es su análisis de la lógica del mártir y el kamikaze, donde la muerte propia y la del enemigo se entrelazan en un acto de resistencia y sacrificio. Mbembe cuestiona cómo estas prácticas desafían las nociones occidentales de guerra y soberanía, al tiempo que reflejan la desesperación de quienes viven bajo regímenes de terror.
En conclusión, Necropolítica ofrece un marco teórico potente para entender las formas contemporáneas de violencia estatal y colonial. Mbembe demuestra que el poder no solo se ejerce sobre la vida, sino también a través de la muerte, creando mundos donde grandes poblaciones son reducidas a la condición de "muertos-vivientes". Su obra invita a repensar la relación entre política, violencia y libertad en un mundo donde el terror se ha normalizado como herramienta de gobierno.

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