Cartas a quien pretende enseñar de Paulo Freire


            Varios conceptos fundamentales sobre la educación, la pedagogía y el rol del educador se presentan en la obra "Cartas a quien pretende enseñar". También busca reflexionar sobre el proceso educativo y habla de la relación entre educador y educando. El propósito de este trabajo es condensar las diez cartas que Paulo Freire escribió para aquellos que desean desempeñar la labor de enseñar.

“Enseñar no existe sin aprender” (Freire, 2010), es una frase que Freire colocó en su primera carta, donde resalta la relación entre enseñar y aprender, y en sí, de la formación del educador, el cual debe ser crítico y reflexivo además de estar siempre en una formación constante; de igual manera señala que este educador debe estar abierto al diálogo -siendo este su método- y una disposición para el cambio. Por otro lado, menciona la relación de la lectura con el aprendizaje, donde resalta la importancia de la lectura y escritura para la comprensión de temas y de esta forma alcanzar la comprensión de los mismos. Por otro lado, en su segunda carta trata sobre el miedo a la dificultad de los desafíos, sin embargo, propone una disciplina intelectual la cual nos ayuda a fortalecer para superar amenazas que afectarían a la capacidad de estudiar; sin embargo, también nos menciona que debemos aceptar la dificultad como parte del aprendizaje ya que estas son parte del proceso educativo, además de fomentar la confianza, tanto en los educadores como en los educandos, como una herramienta para enfrentar el miedo.

En su tercera carta empieza comentando sobre que muchos educadores se encuentran en ese camino debido a la falta de oportunidades y no por vocación, cuya decisión termina influyendo en la calidad de su enseñanza; sin embargo argumenta que la educación y los educadores tienen el poder de influir en sus educandos y de la misma forma en la sociedad, por ello invita a que los educadores se comprometan con su labor y esta decisión de educar nazca de una vocación de servir a los demás para mejorar la sociedad. En su cuarta carta habla sobre las cualidades que son necesarias para la práctica educativa de los educadores progresistas, empieza hablando de la humildad que nos permite escuchar abiertamente y con respeto a los demás, lo que permite tener una apertura al diálogo, también nos habla de valentía como superación del miedo, otro valor que resalta es la tolerancia que nos hace convivir con aquello que es diferente, también nos habla de la seguridad y la paciencia, dado que el proceso de aprendizaje es largo y está lleno de obstáculos.

Su quinta carta trata sobre el sentir, expectativas y responsabilidades de los educadores en el primer día de clase, inicia hablando acerca de la preparación que debe tener el maestro para este primer día, además de tener una actitud abierta a la escucha para establecer relación con sus alumnos; un primer problema de algunos educadores es la ansiedad o miedo, Freire menciona que este sentir es normal, aunque sugiere estar atentos a como manejar estas emociones, también habla sobre crear el ambiente de dialogo adecuado inculcando valores además de expresar las metas y normas planteadas por el educador además de escuchar las sugerencias de los educandos. Freire mención que este “primer contacto” influirá en la relación que se establezca con los educandos. 

En su sexta carta nos habla del vínculo que debe existir entre el educador y el educando, a la vez que aboga por una pedagogía mas liberadora. Menciona que la enseñanza debe estar fundamentada en el dialogo donde las dos partes puedan participar de manera activa facilitando el proceso de aprendizaje, también critica el autoritarismo de los maestros, a lo que menciona que estos deben manejar esta autoridad de una forma ética fomentando así un ambiente agradable para el aprendizaje, también habla de que los educandos deben ser sujetos activos, que sean capaces de tener un pensamiento crítico. Su séptima carta menciona la importancia del dialogo en el proceso de aprendizaje y la forma en la que se debe establecer las relaciones de comunicación entre educador y educandos, donde Freire destaca la diferencia de hablar con los estudiantes y hablarles a los estudiantes, es necesario el poder intercambiar y compartir conocimientos. Nos dice que un educador debe tener la capacidad de escuchar a sus estudiantes y valorar sus puntos de vista, ya que esto creará un entorno de confianza y respeto, lo que influirá en la forma en que los estudiantes escuchan a su educador. Menciona que un educador progresista enseña a los estudiantes a pensar críticamente a través de la conversación. 

En su octava carta, Freire nos habla sobre la relación entre la identidad cultural y la educación y sugiere que se debe respetar y valorar las culturas de los estudiantes al promover la democracia y la inclusión. En su novena carta, nos hace referencia a la conexión que existe entre la práctica educativa y los contextos teóricos y concretos. Argumenta que la educación no puede estar separada de la realidad de los estudiantes. Es esencial que los educadores estén familiarizados con la realidad de sus alumnos, así como con el conocimiento teórico, por ello Freire menciona que el educador debe adaptar los contenidos a la realidad concreta de sus educandos. En su décima carta, finalmente aborda el tema de la disciplina. Empieza criticando los enfoques tradicionales basados en normas y propone una disciplina construida de manera colectiva, para lo cual el diálogo es fundamental; esta disciplina debe estar basada en el respeto entre educador y estudiantes, donde los educadores son ejemplos de disciplina, aunque esto es un desafío.

En conclusión, estas cartas pretenden ser una guía para aquellos que se van a encaminar en el proceso de enseñanza, resaltando la importancia de la vinculación entre los educadores y sus educandos, así como que los educadores deben desarrollar en sus estudiantes un pensamiento crítico reflexivo motivando su imaginación y creatividad, mediante el uso de un método de diálogo donde se comparte la realidad de cada estudiante lo que ayuda a fortalecer su aprendizaje, mostrando así la educación como un proceso de liberación. Freire trata de dar las grandes pautas para quien pretende enseñar.  

Bibliografía

Freire, P. (2010). Cartas a quien pretende enseñar (S. Mastrangelo, Trad.; 2.ª ed.). Siglo Veintuno Editores S.A. (Trabajo original publicado en 1993)

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